martes, 22 de agosto de 2017

En el Día Internacional del folklore Desde la región andina, el charango


El charango es un instrumento musical de cuerdas, de plena vigencia en las regiones andinas (Cordillera de los Andes) de América del Sur, especialmente en las zonas de influencia cultural de los pueblos aimaras y quechuas. Su difusión ha al-canzado prácticamente todas las latitudes del mundo. Sin embargo los países en que hoy goza de una mayor popularidad son: Bolivia, Perú, Chile, Argentina y Ecuador.

El instrumento está constituido por tres partes: cabeza, mango y caja de resonancia.

Visto desde su cara frontal el charango tiene la forma de una pequeña guitarra.

En la cabeza, e insertado en la paleta, se encuentra el clavijero con 10 clavijas de ma-dera o mecánicas que permiten tensar sus cuerdas.

Sobre la superficie plana del mango se ubica el diapasón. Esta es una tablilla delgada que se extiende entre el clavijero y la caja armónica del instrumento. En el diapasón se ubican aproximadamente 17 finas barras de metal llamadas trastes que permiten organizar los intervalos de las escalas musicales.

Sobre la caja de resonancia se encuentra la tapa armónica, pieza plana y acinturada en forma de 8, con una boca o abertura circular adornada por una roseta.

Las cuerdas se encuentran fijadas al puente, el cual se encuentra adherido a la superficie externa de la tapa armónica.

En su cara frontal el charango muestra sus diez cuerdas, extendidas sobre todo el cuerpo del instrumento desde el clavijero al puente, elaboradas generalmente de nylon, distribuidas en 5 pares u órdenes dobles, 4 de los cuales suenan al unísono. Las dos cuerdas del tercer orden están separadas por una octava (la cuerda más grave tiene la misma altura de la primera cuerda de la guitarra, la otra es más delgada y está afinada una octava más alta)

La afinación universal del charango es:

SOL SOL/DO DO/MI MI/LA LA/ MI MI.

En la cara posterior de la caja de resonancia del charango se encuentra la caja armónica que presenta un cuerpo abovedado, como el laúd o el mandolín. Esta caja se elaboró durante mucho tiempo con la caparazón del armadillo, conocido también como quirquincho, mulita, tatú, (Chlamyforus Truncatus), etc. Esa práctica ha sido reemplazada por el uso de maderas labradas o laminadas, las que permiten hermosos tallados, que convierten a los charangos en verdaderas obras de arte. Muchos charangos son elaborados en una sola pieza de madera.

El charango mide aproximadamente 63 cms., desde el clavijero hasta el final de la caja del instrumento (charango de Sabino Orozco). La caja armónica tiene aproximadamente 24 cms. de largo alcanzando 16 a 17 cms. en su parte más ancha. Desde la cejuela al puente tiene 36 o 37 cms., siendo éste el patrón que caracteriza su tesitura y determina el “largo vibrante” de sus cuerdas.

Aplicada la clasificación universal de los instrumentos de Horbostel y Sach, el charango se puede definir como un instrumento de cuerda pulsada, integrante de la familia de los cordófonos, porque el cuerpo que emite el sonido está constituido por un sistema cordal. Por tener un porta-cuerdas y un cuerpo de resonancia inseparables se define como un cordófono compuesto. Pertenece a la familia de los laúdes de mango, porque sus cuerdas corren paralelas a la caja del instrumento. Por tener una caja de resonancia en forma abovedada, a la manera de una vasija, el charango está emparentado con el mandolín.

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