Mostrando entradas con la etiqueta Gladys Moreno. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gladys Moreno. Mostrar todas las entradas

sábado, 22 de diciembre de 2018

Gladys Moreno por siempre le vuelve a cantar a La Paz

El sábado 22 de diciembre, el Teatro Municipal “Alberto Saavedra Pérez” se vestirá de gala para volver a ser escenario de una recreación única de la Embajadora de la Canción Boliviana, Gladys Moreno, quien a través de un sentido homenaje le cantará a La Paz, por invitación del Teatro Municipal, por ser uno de los mejores shows de este 2018.

La presentación comenzará a las 19:30 horas y tendrá la participación de músicos destacados y de amplia trayectoria. Ell@s son la afamada Tere Morales en la voz, Nico Suárez en el piano, Roberto Morales en los vientos, Benjamín Chambi en la percusión y coros y Andy Burnett en el bajo.

El proyecto denominado #GladysPorSiempre es una iniciativa llevada adelante con el fin de plantear un rescate cultural de la música boliviana. Con canciones inolvidables de aquellos artistas que siempre vivirán en el recuerdo del público, la productora Chambi/Burnett pone en escena la recreación de la también conocida como la novia del viento, recordando así canciones inolvidables, que en definitiva forman parte de nuestra historia, informó Benjamín Chambi.

Las entradas se las puede reservar contactándose con el 70117172 y también estarán a la venta en el Teatro Municipal el mismo día del concierto.

martes, 22 de diciembre de 2015

Retratos de la embajadora de la canción boliviana



Nueve discos no alcanzan para medir la magnitud de la estrella por excelencia de la canción boliviana. Y a pesar de la hegemonía occidental cultural reinante en el país hasta mediados del siglo XX, fue la voz de una mujer cruceña la que se mostró capaz de unificar en una sola ovación a cambas, collas, chapacos, chaqueños y vallunos. Gladys Moreno, la Embajadora de la Canción Boliviana, como se la nombró en 1962, dejó un legado que tiene muchos aliados para no caer en la batalla contra el olvido.

Edson Hurtado es uno de esos aliados. Escritor y gestor cultural, actualmente se desempeña como el jefe de la Oficina Regional del Ministerio de Culturas y Turismo en Santa Cruz, desde donde ha impulsado una serie de actividades para que la figura de esta estrella no se quede en la sombra, contagiando su entusiasmo a otras autoridades, artistas y ciudadanos que han colaborado de corazón.

La más reciente contribución en esta batalla es el emotivo documental La voz del alma, dirigido por Roberto Dotti, un homenaje a la cantante nacida en Santa Cruz de la Sierra el 28 de noviembre de 1933, hija de Rómulo Moreno y de Hortensia Cuéllar.

No son un montón de datos numéricos los que se encontrarán en esta producción que implicó un año de investigación en seis departamentos y con la colaboración de 37 fuentes. En su metraje se hallarán diferentes aspectos de la vida de la artista, desde su vida familiar, su carácter, su presencia en escena, su vestuario, sus defectos y sus virtudes en ojos —y voces— de quienes la conocieron.

El trabajo impulsado por el Ministerio de Culturas y Turismo y realizado por la productora El Viento BolAr se caracteriza además por tener imágenes inéditas de presentaciones de la cantante, así como fotografías y grabaciones que, en pocos segundos, muestran la impresionante voz y presencia de la condecorada con el Cóndor de los Andes en 1979 por la entonces presidenta Lidia Gueiler.

“Los collas me quieren más que los cambas”, llegó a decir Moreno alguna vez, y es que —como describen varios de los entrevistados—, su llegada implicaba carteles de bienvenida en los aeropuertos, demostraciones de cariño y admiración. Cada segmento de esta producción tiene un gran valor documental.

“Vino un señor a la oficina cuando se enteró de que estábamos produciendo un documental y nos dijo: “Yo tengo una imagen de doña Gladys cantando en mi boda”, cuenta Hurtado.

Viendo el documental, uno se va dando cuenta que la magia de Gladys Moreno no radica solo en la voz: la música tradicional misma de su pueblo es la que la crió. En un ambiente familiar artístico, empezó desde niña a cantar chovenas y taquiraris; en la escuela ya despertaba la admiración de sus compañeros en las horas cívicas y a los 13 años tuvo un debut oficial en una función de beneficencia. De ahí, la historia crece en un aluvión de éxitos. “Grabó su primer disco cuando todavía era adolescente; fue en 48 revoluciones bajo el sello Méndez (1948). Desde entonces comenzó su vida artística al actuar en espacios como el tradicional La Pascana, en Santa Cruz, con taquiraris y cuecas. Posteriormente grabó en el Brasil para la RCA”, reseña el Diccionario Cultural Boliviano de Elías Blanco.

El otro lado del video es el aspecto íntimo, la mujer de su casa; la Gladys que era experta cocinera, la que celebraba en grande su cumpleaños, la que gustaba de fumar. “Pero es curioso, yo hallo que otro de sus grandes aportes fue justamente romper con las limitaciones que tenían las mujeres en el ámbito artístico y la bohemia”, cuenta su hija, Ana Carola Tomelic, principal fuente del audiovisual.

Con tanta música y tantas vivencias, esta producción fílmica es la cereza de la torta de una serie de acciones para reivindicar su figura. Ya en 2013, el museo que se instaló en la casa de la cantante pasó a depender del Ministerio de Culturas, pues el repositorio dejó de atender a los pocos meses de su inauguración. Ahora la casona de la calle Murillo 119 alberga no solo a las oficinas de esta entidad estatal, sino que su patio ha servido para la promoción de diferentes artistas en conciertos gratuitos.

“Santa Cruz y Bolivia tienen una deuda con Gladys Moreno, deuda que poco a poco vamos saldando. Ya comenzamos con el monumento en su honor realizado el año pasado por el escultor Juan Bustillos, ahora este documental. Quisiéramos también que una calle, o una plaza lleve su nombre. El objetivo es el rescate de su obra y difundir su herencia a las nuevas generaciones”, agregó Hurtado.

La Gobernación cruceña también se sumó al carro de festejos y en noviembre organizó en La Manzana Uno, un evento para conmemorar los 80 años de la desaparecida “Embajadora de la Canción Boliviana”, con música, arte y fuegos artificiales.

Gladys Moreno murió en su amada Santa Cruz de la Sierra la noche del jueves 3 de febrero de 2005, por un infarto. Su voz y su imagen sobreviven: están sus nueve discos, su estatua, sus fotografías y este documental que se transmitirá por televisión abierta y se mostrará a escolares y universitarios. Y es que todos los bolivianos tenemos el derecho de verla y escucharla en escena, aunque sea a través de un video.

Gladys, la más grande

La escritora cruceña Paola Senseve destaca el valor testimonial y emotivo del documental presentado sobre la emblemática cantante

Paola Senseve T. - escritora

A Gladys Moreno no la conocí en la infancia hogareña, ni en el colegio; fue en mi avanzada juventud. No recuerdo cómo ni dónde, pero lo primero que me impresionó de ella, aparte de su voz, fue su capacidad de asumirse como lo que era y con todo lo que representaba. Sin tapujos ni falsas modestias ella decía: “Yo uní collas y cambas con mi voz”. Gran cosa.

En estos días se estrenó el documental Gladys Moreno, la voz del alma, dirigida y guionizada por el periodista Roberto Dotti. Se trata de un trabajo precioso porque es uno de los pocos documentos que existen sobre la artista más grande que vio y escuchó Bolivia. La investigación está conformada por entrevistas a 38 personas que durante 52 minutos develaron pequeños grandes secretos y le dieron forma a un perfil emotivo de la cantante.

Entre todas las fotografías, audios y videos que este trabajo sacó a la luz, dos me conmovieron y asombraron por dejarme ver la fuerza artística de Moreno y su entrañable sentido del humor. Se trata de un video de pocos segundos que mostraba a una Gladys avanzada en edad, vestida de un saquito rojo, cantando un tango con un acting muy intenso y sentido. En el otro video ella estaba cantando en una boda; al terminar la canción, felicitó a los novios y devolvió el micrófono diciendo: “Que pase otro aficionado”.

Sin embargo y al margen de las cualidades del documental, me quedó la impresión de un guion desordenado, tal vez porque la información era escueta y desigual, prueba de dos cosas: la fuerte tradición oral en Santa Cruz, lo que funcionaba bien en los pueblos pequeños, y la falta de atención apropiada que se le dio a la figura de Gladys, la única en una época donde ser mujer y artista, por supuesto, era mil veces más difícil que en la actualidad. Por otro lado, no entendí la relevancia de algunos entrevistados, ya que la información sobre ellos no era precisa. Los recursos visuales y de sonido tal vez no eran perfectos y las partes ficcionales me parecieron sobrantes; pero sí pude sentir la esencia de Moreno y, por ello, emocionarme de sobremanera.

Ya imaginaba que Gladys era una mujer fuerte, imponente, decidida, una mujer que sabía que su arte tenía un valor y no le daba miedo decirlo; no le daba miedo decir nada. Pero luego de ver el documental, tengo la certeza de que personajes como ella aparecen muy pocas veces en la historia.No era una doña, no era una dama perfecta, podía darle puños a cualquiera, fumaba, tenía un gran sentido del humor y se amaba. Sí, se amaba. Se sabía grande.

Gladys Moreno es la vida y obra que siempre me recuerda las hermosas cosas que tiene Santa Cruz, haciéndome sentir como nunca, orgullosa de ser camba (también). Espero que este esfuerzo de los realizadores, del Ministerio de Culturas y la Fundación del Banco Central de Bolivia, sea ampliamente difundido, que se muestre en los colegios y universidades, porque la construcción de nuestra memoria colectiva y autoestima pasa por detalles gigantes como el rescate y valoración de nuestros artistas.


viernes, 4 de diciembre de 2015

Documental de Gladys Moreno nuestra facetas de la cantautora

¿Cómo era Gladys Moreno? ¿Qué pensaba?, ¿Con qué soñaba? ¿Qué sentía? Son algunas de las interrogantes que desea descubrir el periodista Roberto Dotti, parte de la productora El Viento BolAr que dirige el documental “Gladys Moreno, la voz del alma” donde en cincuenta minutos trata de acercarse a lo más íntimo de la importante figura de la llamada Embajadora de la canción boliviana.

El documental, que recibió el apoyo del Ministerio de Culturas, tuvo un intenso proceso de investigación; lograron recopilar archivos, fotografías y documentos de la cantante. Además el trabajo presentará material inédito que saldrá a la luz en estreno nacional en el cine Bellavista de Santa Cruz, el próximo 11 de diciembre. Se exhibirá el 14 en La Paz, el 15 en Cochabamba, el 18 en Sucre y el 19 en Potosí.

“Me llamó la atención el carácter, la actitud y la profunda convicción de Gladys Moreno, que creía que el arte está sobre todas las cosas”, relata Dotti quien ya dirigió el cortometraje documental “Los Ayoreos de Hoy”, realizado el año 2011.

Dotti realiza el guion y dirección. Trabajó junto a Claudia Elder en el montaje y fotografía, además del apoyo del fotógrafo Andrés Unterladstaetter. Participan también Viviana Aparicio y Verónica Galviz en producción, y el maestro Alberto Villalpando colaboró con una parte de la música que fue corregida por So Myung Jung.

“Las nuevas generaciones no saben quién es Gladys Moreno y creo que el aporte viene por ahí”, indica Dotti quien destaca a la cantante como una adelantada a su tiempo, que sin lugar a dudas con un carácter muy fuerte logró permear la coyuntura que le tocó vivir. Es así que explica que desde el comienzo les gustó la idea de mirar a la cantante desde una perspectiva más del perfil, “de ella como mujer, madre, abuela, amiga y música”.

Para el director hay una gran importancia en redescubrir no solo la obra de Moreno sino también la figura que representó.

“Una mujer con profundas convicciones artísticas y un talento impresionante, no siempre reconocido. Una mujer con una mirada hacia el folclore y belleza del arte que pocas veces se dio en artistas de Latinoamérica y que por la época que nació no tuvo el apoyo suficiente. (…) Me llama la atención su carácter, una mujer muy fuerte que se batió sola, porque no le quedaba otra y afrontó un montón de prejuicios sociales, no fue fácil”, explica Dotti y apunta que debido a las condiciones climatológicas de Santa Cruz, la humedad habría confabulado para que el material fotográfico no perdurara.

Son más de una treintena de fuentes que consultó Dotti, entre ellas se encuentran el entorno familiar más cercano de Moreno, además de los músicos que la acompañaron en el escenario y artistas contemporáneos a ella como ser Zulma Yugar, Enriqueta Ulloa, Gonzalo Hermosa, Alberto Villalpando y Oscar García, entre otros.

“Gente que conoce lo que significó Gladys para el acervo cultural de Bolivia, de Santa Cruz”, indica Dotti y reivindica a la obra de Moreno con un hito desde los años cincuenta hasta los ochenta.

El realizador, que además se desarrolla como periodista, está interesado en seguir realizando investigaciones en no ficción.

“Bolivia tiene una gran riqueza para el documental. La ficción no me copa tanto, estoy mucho más entusiasmado en lo documental y redescubrir personalidades, generar opinión, corrientes y debate desde este punto de vista”, dijo.

jueves, 28 de mayo de 2015

Un homenaje a ‘ Gladys Moreno’ desde Miami

Se encontraron en un festejo por el día de Bolivia en la casa de unos amigos en común en Miami, donde radican actualmente, no se conocían pero la música los presentó. Ahora, un año después, el grupo Kikinpacha, que significa ‘casi idénticos’ en quechua, tiene su primer disco y promocionan su primer single, Preso en ti.

Entre sus 12 temas hay ritmos bolivianos para todos los gustos, tinku, morenada, caporal, cueca, hayño, kullawada, chuntunqui, carnavalito, galopa, y como yapa, un mariachi y un taquirari A Gladys Moreno. Se trata de un homenaje a la reina del folclore. Los músicos ya piensan en realizar giras por diferentes lugares de Norte América y si el tiempo y el éxito se los permite, no descartan visitar Bolivia en una fecha por definir.

La alineación
Kikinpacha está conformado por los bolivianos Walo Rocha (voz / guitarra), Johnny Rivera (charango), Elvis Díaz (vientos), el peruano Luis Tomás (bombo leguero) y el cubano Yuri Argote (2.a Guitarra), ellos como cualquier otra persona, trabajan en diferentes empresas por el día, pero por las noches dejan las oficinas, se quitan los trajes y uniformes, sacan los charangos y las zampoñas y dejan el corazón en cada una de sus actuaciones.

Walo Rocha se convirtió en el líder de Kikinpacha, para este ex- miembro de K´achas, aprovechar la casualidad del encuentro con otros músicos no se podía desaparovechar. Estaban con instrumentos y se pusieron a tocar, entonces la magia surgió. En tres meses tuvieron todo el concepto de la banda.

A Gladys Moreno
Walo dice ser el fan número uno de Gladys Moreno, la embajadora de la canción boliviana, cuya música fue nombrada como patrimonio cultural de Bolivia, ya que sus interpretaciones de la música oriental han destacado a escala internacional. Por eso, este beniano compuso una canción en su honor, parte de su letra dice: “Con el alma nos cantó lindas melodías que hicieron enamorarme en Santa Cruz, Gladys Moreno (...) en mi alma tú eres mi inspiración...” Rocha afirma que Gladys era una artista muy especial para él y que es todo un orgullo tener una canción dedicada a ella. La canción la escuchás en www.eldeber.com.bo

Desde el corazón
Diez de las canciones fueron escritas por Rocha, una de ellas es el mariachi llamado La despedida, que cuenta con la participación de Luis Fernández, ganador de ídolos de la canción en Sábado Gigante. Estos bolivianos están dispuestos a conquistar con su música ¡No dejés de escucharlos!

viernes, 3 de octubre de 2014

Cuecas en la pascana de Gladys Moreno

Este martes 30 de septiembre la comunidad artística e intelectual de la ciudad de Santa Cruz develó un majestuoso monumento dedicado a la legendaria Gladys Moreno, una cruceña que acompañó con su voz el proceso de la revolución nacional recogiendo y cantando las expresiones musicales de todo el territorio boliviano. Su obra musical —entonando las composiciones poéticas más representativas de las distintas identidades regionales de Bolivia— logró sembrar una conciencia de interculturalidad que hoy los bolivianos cosechan como una fortaleza unificadora de su diversidad.

El monumento erigido como parte del cierre de las fiestas septembrinas en la Manzana Uno —espacio para el arte y la cultura rescatado por los artistas e intelectuales cruceños a pocos pasos de la Plaza 24 de Septiembre— consta de una estatua de bronce fundido, con dos metros de alto, realizada por el escultor Juan Bustillo. En el pedestal reza un poema del vate cruceño Oscar Gutiérrez Peña titulado: “La novia del viento”.

En mayo del pasado año 2013, por iniciativa de su hija Ana Carola Tomelic y del promotor cultural Javier Libera, la casa donde vivió la cantante fue convertida en un museo que conserva las reliquias personales y recuerdos que Gladys Moreno Cuéllar atesoró durante su austera vida consagrada al arte. Nació el 28 de noviembre de 1933 y murió en esta casa a sus 74 años, el 3 de febrero del año 2005.

Gladys Moreno tuvo un primer importante homenaje póstumo a nivel nacional, dos años después de su fallecimiento, cuando en Cochabamba los académicos Luis H. Antezana y Marcelo Paz Soldán editaron un libro multimedia que recopila toda su obra (discografía, recitales, premios, etcétera) y los testimonios de su vida (fotografías personales y familiares, entrevistas en prensa escrita, radial y televisiva). El DVD titulado “La Pascana de Gladys Moreno” fue producido con auspicios y financiamiento del Centro de Estudios Superiores Universitarios (Cesu) de la Universidad Mayor de San Simón (Umss), bajo la dirección de Fernando Mayorga.

El título del DVD “La Pascana de Gladys Moreno”, según escribió Germán Araúz Crespo, está inspirado en un verso de “El carretero enamorado” compuesto por Hernando Sanabria y Susano Azogue, (“sos la pascana que quiero alcanzar”), un taquirari que siempre cautivó a Cachín Antezana. “Tampoco hay que olvidar que Gladys inició su oficio de cantante en ‘La Pascana’, un tradicional local que fuera un referente de la ciudad de Santa Cruz durante más de 40 años”, destacó Araúz Crespo.

Por su parte, también en Cochabamba, el Centro Simón I Patiño dirigido por Paz Soldán, elaboró un catálogo digital que registra la producción discográfica de la inmortal artista.
Con Chabuca, Violeta, Chavela, Omara, Cesárea, Edith y Billie
Nadie duda que Gladys Moreno es una estrella que tiene un lugar en el firmamento de las inmortales divas. | Foto Archivo Sol de Pando

Gladys Moreno, la estrella que tiene un lugar en el firmamento de las inmortales divas. | Foto Archivo Sol de Pando

Nadie duda que Gladys Moreno es una estrella que tiene un lugar en el firmamento de las inmortales divas junto a la peruana Chabuca Granda, la chilena Violeta Parra, la mexicana Chavela Vargas, la cubana Omara Portuondo, la senegalesa Cesárea Evora, la francesa Edith Piaf o la norteamericana Billie Holiday. Todas ellas encarnaron sin mayores pretensiones las voces propias de sus pueblos, como flores silvestres, y a la vez son un patrimonio de la humanidad por la calidad poética y melódica de sus cantos.

Gladys Moreno perteneció a una generación que rozó la Guerra del Chaco y atravesó de lleno la revolución de 1952. Tal contexto histórico fue el caldo de cultivo para el surgimiento de una oleada de poetas, músicos y compositores que le permitieron a la diva interpretar obras musicales de profunda emotividad, romanticismo y apasionamiento por la belleza natural y paisajística que rodea al hombre y la mujer de estas tierras tan difuminadas en su rica biodiversidad.

Comenzó en los años cuarenta dando a conocer en el occidente del país los ritmos orientales como el taquirari y la chovena, y llevó a su tierra “camba” la cadencia de la cueca andina. Al fusionarse a sí misma en esa diversidad de ritmos nacionales, su estilo trascendió los límites del folklore y su fina estampa convirtió su canto en una música de culto valorada y apreciada fuera del país.

Tras la revolución del 52 y un como eco de la conciencia nacional que reverberó desde la Guerra del Chaco, las tierras del oriente boliviano fueron fecundas dando a luz hombres y mujeres dedicados a la poesía y a la música como una forma de sentar presencia viva de estas regiones en la cultura boliviana. Nombres como Nicolás Menacho Tarabillo, Godofredo Núñez, Susano Azogue Rivero, Cástulo Velazco y Percy Ávila —músicos eximios de Santa Cruz—, junto a poetas y escritores como Raúl Otero Reiche, Hernando Sanabria Fernández, Luís Darío Vásquez y Pedro Rivero Mercado fueron el entorno creativo que dio a la voz de Gladys Moreno su razón de ser.

Además de cantar composiciones de aquellos músicos y poetas cruceños, Gladys Moreno también puso su voz a las bellas composiciones de notables benianos como Roger Becerra Casanovas, Ambrosio García Rivera, Pedro Shimose, además de las grandiosas Asunta Limpias de Parada y Lola Sierra de Méndez.

Según su biografía oficial, la cantante radicó en la cuidad de La Paz durante su primera juventud. Allí hizo conocer la música y las danzas de sus paisanos, pero al mismo tiempo descubrió la belleza de la música andina, de la cueca especialmente, incorporando en su repertorio composiciones de Simeón Roncal, Alberto Ruiz Lavadenz, José Lavadenz Inchauste, Claudio Peñaranda, Miguel Ángel Valda y Nilo Soruco entre varios otros compositores de la cueca boliviana.

Gladys Moreno encarnaría así la primera experiencia popular en la historia de la música boliviana de unir en un repertorio común la cueca con el taquirari, la chovena, el vals y el bolero.

Retornando a Santa Cruz con un repertorio enriquecido por la cueca, en 1948 la cantante hace sus primeras presentaciones en vivo en un famoso programa de Radio Electra. Al comenzar los años 50 es invitada a inaugurar el conocido restaurante “La Pascana”. Luego retornaría a La Paz y también iría a Cochabamba para grabar sus primeros discos.Tapas LP
Cuecas de Simeón Roncal y José Lavadenz

El primer disco que Gladys Moreno graba en La Paz fue para el sello Méndez, es una placa de vinil de 78 revoluciones por minuto (rpm), “single” de dos canciones por cada lado, que contiene los famosos taquiraris “Haragán” de Hernando Sanabria y “Cuando un camba se enamora” de la beniana Lola Sierra.

Entre sus primeros “Long plays” (LPs) con seis temas en cada lado del disco, se asocia con la orquesta del maestro Daniel Salinas, realizando una exitosa gira en Sao Paolo y Río de Janeiro, Brasil, país donde además graba para el sello “Masterdisc” de la mítica RCA Víctor.

Gladys y la orquesta de Salinas graban en Bolivia para el sello “Panamericana” la serie “Bailando con Gladys Moreno”, en cuyo segundo volumen se incluye la cueca “Huérfana Virginia” de Simeón Roncal, junto al taquirari “El Carretero” de Nicolás Menacho y el vals de Lola Sierra “En las playas del Beni”.

En su segundo LP más importante, “La Voz del Oriente Boliviano”, que el sello Lauro de Cochabamba reprodujo en 1961, la cantante insiste con Simeón Roncal incluyendo la cueca “Soledad” encabezando el lado B del disco, junto a los taquiraris “No volveré a querer” de Roger Becerra y “Carretero enamorado” de Azogue. (En un posterior disco, grabaría una tercera cuenca de Roncal, “Decepción”).