sábado, 30 de abril de 2016

Video El ex-Kjarkas y Tupay, Fernando Torrico, cuenta cómo cambió su vida



Su vida siempre estuvo ligada a la música. Con tan solo 10 años ganó un concurso Buscando al ruiseñor cochabambino. Es autor de temas como Jilguero Flores, Saya Negrita, Me hace falta y muchos otros éxitos de Kjarkas y Tupay, los grupos en los que se hizo popular.

A pocos días de cumplir 53 años, el músico cochabambino, que se ha radicado en Santa Cruz, nos cuenta detalles poco conocidos de su vida.

Piden trabajo conjunto para preservar charango

El primer Encuentro de Investigadores del Charango culminó ayer en La Paz con la decisión de proteger el charango a través de un trabajo conjunto entre sociedad civil y estado y trabajar, a nivel nacional, por la masiva difusión del instrumento.

El cochabambino Alfredo Coca, en su calidad de presidente de Sociedad Boliviana del Charango, leyó las principales conclusiones a las que llegaron las mesas de trabajo: preservación, promoción, difusión, investigación y defensa.

“Brindar una mejor protección al charango a partir de un trabajo conjunto con la sociedad civil, Sociedad Boliviana del Charango, la Fundación Cultural del Charango, la Asociación de Intérpretes del Charango Originario, para que, junto a las autoridades (de gobierno), se puedan ejecutar los emprendimientos para la defensa del charango”. Otra de las conclusiones que leyó Coca tiene que ver con que la futura ley que se elabore “sea inclusiva y todos estos planes y proyectos lleguen hasta el último lugar del país”.

“Este es un gran paso, que lo denominamos histórico para la cultura boliviana, porque ahora nos sentimos protegidos por el Ministerio de Culturas y Turismo”, dijo Alfredo Coca.

viernes, 29 de abril de 2016

Maestros del país buscan cómo proteger el charango

Los maestros del charango de todo el país se reúnen, desde ayer hasta el viernes en La Paz, para trabajar en el planteamiento de políticas de preservación, investigación y salvaguardia del charango, declarado Patrimonio Cultural mediante ley en 2006.

El Encuentro de Investigadores del Charango se inauguró ayer en el Museo de Etnografía y Folklore (Musef) con los objetivos específicos de: proponer políticas estratégicas de resguardo y salvaguarda del patrimonio; conformar un comité multidisciplinario para la redacción del reglamento de la Ley 3451 que fue promulgada en 2006; y conformar un comité multidisciplinario para la representación de Bolivia ante cualquier organización internacional.

De este encuentro participan reconocidos músicos bolivianos como don Celestino Campos, Ernesto Cavour, Alfredo Coca, Donato Espinoza, Alejandro Cámara y ejecutantes del instrumento proevenientes de Vallegrande, Aiquile, La Paz, Sucre, Oruro y Potosí.

Lupita Meneses, jefa de Unidad de Patrimonio Inmaterial del Ministerio de Culturas, explicó que en cumplimiento al Artículo 99 de la Constitución Política del Estado, es preciso realizar el Registro del Patrimonio que consiste en la inventariación, catalogación e identificación –en este caso del charango–, porque es la base para establecer las políticas de salvaguardia del patrimonio.

El presidente de Sociedad Boliviana del Charango (SBC), Alfredo Coca, espera que de este encuentro salgan políticas de preservación, investigación y defensa del charango

Los Taquipayas traen un show renovado y con más chistes



"Si no les gusta el espectáculo les devolvemos el 50% de la entrada; y es muy fácil porque agarramos la entrada, la partimos en dos y se la devolvemos”, bromea el fundador de Los Taquipayas, Justo Ponce. A su lado, sus compañeros sonríen y lanzan más chistes.

Y es que el humor y los chistes nunca faltan cuando Los Taquipayas se juntan para preparar su agenda de actividades para celebrar sus 46 años de vida. El grupo iniciará sus festejos con un concierto que se realizará el 5 y 6 de mayo, a las 19:30, en el Teatro Alberto Saavedra Pérez.

"En el primer acto tocaremos música que es muy típica de Potosí con diferentes temples y el segundo acto tenemos diferentes ritmos folklóricos en los que el humor está presente en todo momento”, asegura Ponce Cruz, otro de los integrantes del grupo.

Sobre el repertorio, Ponce explica que "siempre hemos tenido humor en nuestros espectáculos aún en tiempos de dictadura, nunca tuvimos miedo de hacerlo”.

A su lado, su compañero Cristóbal Serna Sánchez agrega: "Vamos a incorporar el caso Zapata”. También, según el músico, harán chistes como: "Al (presidente) Evo (Morales) le preguntaron ¿Qué opinión le merece el Papanicolau? Y él respondió –Me gusta, pero más me gusta el papa Francisco”.

La agrupación regresa a escena luego de su participación en el Festival Internacional en Tacna, Perú.

Los pioneros de su género

Las raíces de Los Taquipayas se remontan a más de cuatro décadas cuando los primeros integrantes tocaban sus "charanguitos” y cantaban en la corrida ferroviaria de la Estación Central. "Teníamos 11, 12 y 13 años cuando nos nació la pasión por la música y el canto”, recuerda emocionado Justo Ponce.

"El nombre del grupo deriva del quechua tanquipayanqui, que significa los que se cantan”, explica Ponce. Luego, el músico agrega "para fines comerciales se ha bautizado al grupo como Los Taquipayas por la ‘fácil’ pronunciación”.

La primera presentación del grupo fue en radio Continental. Después, Los Taquipayas debutaron en los escenarios del Cine Teatro Madrid, ubicado a unos pasos del Cementerio General de La Paz. En 1973, la agrupación grabó su primer disco Los Taquipayas. El álbum tenía cuatro temas que no "tocaron ni sonaron” en las radios de La Paz. "Sentíamos que algo le hacía falta al grupo”, evoca Ponce.

Al año siguiente, en 1974, el grupo sacó su segundo disco al que le agregaron humor y chistes "porque no queríamos cambiar el estilo de cantar las tonadas de huayño, kalampeaditas, tarqueadas, ahora mal llamadas tinku; el tinku es otra cosa, no es un ritmo”, dice Justo Ponce.

Según el músico, en esa década fue una propuesta "diferente e innovadora que gustó y cautivó al público.

"Empezamos a tener éxito en la radio”, agrega.

En la actualidad, el grupo está conformado por Isaac Ramírez (guitarra y segunda voz), José Luis Blanco
(mandolina, instrumentos de viento y charanguito), Ponce Cruz (charango, instrumentos de viento, el teclado y voz) y Serna Sánchez (tercera voz y percusión).

Para los recitales, las entradas tendrán un costo de 35 bolivianos para platea, 25 para anfiteatro y 15 para gradería. "El último boleto tiene el precio de una cerveza”, bromea otra vez el fundador. "Los esperamos, no se van a arrepentir, va a estar lindo el espectáculo”, finaliza.

Su trayectoria

Antecedentes La agrupación Los Taquipayas fue creada por Justo Ponce Cruz el 15 de agosto de 1970. El nombre del grupo deriva del quechua: "Tanquipayanki: cántame, que te cantaré”.
Propuesta Según Ponce Cruz, el secreto que permite que Los Taquipayas sigan vigentes es "la renovación”. "Tratamos de incorporar novedades en todas nuestras presentaciones, tanto en la música como en los chistes”, dijo. Por eso, el grupo ha incorporado varios instrumentos.

Achá y la historia detrás de la cueca “La culpable”



Escribe canciones para niños, muchas de las cuales no están aún grabadas. En una entrevista con el autor, manifiesta que la cueca “La Culpable”, está basada en un hecho real, inspirada en una gran mujer. Por aquella época, Luis Achá Martínez contaba con 26 años de edad, se encontraba recuperándose del trauma causado por la pérdida de los dedos de su mano izquierda.

Un accidente fortuito hizo explotar una carga de alto poder en sus manos. En su vida cotidiana, había practicado la pintura y el dibujo, elaboraba láminas educativas para maestros y alumnos, referidas a ciencias naturales, geografía e historia. Lo que sucedió es que buscando en el depósito de trastos viejos algún utensilio que le sirviera para fabricar unos pinceles gruesos; encontró en unas latas unos canutos similares a tapas de lapiceras. Curioso se puso a remover el fondo con un clavo, empero luego de algunas vueltas, se produjo la explosión que le privó de los dedos de la mano.
Anonadado, pensó que allí terminaba su vida, sus aspiraciones de pintor y de músico. Achá deseaba estudiar arpa, soñaba con ser concertista, aprender la ejecución del piano; jamás había pensado ser maestro. Se consideraba una paloma herida con ansias de volar.
El accidente lo mantuvo en un estado lamentable de depresión, se encerró en sus aposentos y en sí mismo, puesto que ya no deseaba ni aspiraba a nada. No obstante, con apoyo de sus padres, hermanos y amigos, logró culminar sus estudios de bachillerato. Sin embargo, el pesar que le embargaba no había pasado, se encontraba desorientado. Después de algún tiempo, ante la carencia de maestros de música, se enroló en las filas del magisterio, por aquel entonces, ya la familia Achá Martínez disfrutaba de la fama de músicos.
Luis Achá Martínez, nació en Villa Abecia el 5 de febrero de 1937, sus padres fueron don Miguel Achá y Virginia Martínez, sus hermanos son: Delia, Pastor, Rosalía, Luis, Carlos, José María, Franz, Edith, Miguel y Genaro. El compositor realizó sus estudios primarios en su pueblo natal, luego en Tarija egresó de bachiller en el Colegio Antoniano (hoy La Salle). Luis Achá Martínez conoció en la ciudad de La Paz a doña Lily Irigoyen, la conquistó con versos y canciones, tiempo después, contrajo nupcias el 10 de julio de 1977. De esta unión nacieron Carla Rocío, Ángela María y Luisa Viviana.
Cuenta que alrededor del año 1955, su padre y sus hermanos mayores (mucho antes de su accidente), conformaban una orquesta, que era requerida en fiestas privadas y populares, se dice que todo el tiempo estaban contratados para amenizar reuniones sociales. En cierta ocasión, fueron solicitados para tocar para el Presidente Víctor Paz Estenssoro y sus Ministros que habían llegado a Tarija.
El grupo estaba integrado por Carlos Achá Martínez (un acordeón pequeño), José María y Luis Achá Martínez (guitarras) y Franz Achá Martínez (batería), los bailes eran vals, taquiraris, boleros, corridos, rocanrol y charlestón, escasamente se tocaba la cueca “Guadalquivir” de Gilberto Rojas y una que otra cueca de Pio Martínez.
En ciertas fiestas cívicas, eran llamados para interpretar el Himno Nacional e Himno a Tarija. Luis Achá Martínez era el encargado de firmar los contratos. Empero, el grupo duró poco tiempo, se requería de mucha disciplina.
Pero ya de maestro, el ejercicio de la docencia, lo llevó a prestar servicios en la ciudad de Tarija, ocasión en la que formó parte del plantel fundador del Kindergarten “Oscar Alfaro”; luego trabajó en San Lorenzo y, finalmente en el año 1962, fue trasladado a Padcaya; debido al vacío existente en canciones y rondas infantiles. Fue en esta población en la que conoció a una joven muchacha, oriunda de Padcaya, que estudiaba en la ciudad de La Paz y que había llegado de vacaciones.
El haberla conocido cambió radicalmente su vida, como amigos primero, luego como su enamorada, la sintió la mujer más cariñosa, atenta y bella. Empero, debía esperar un año para volverla a ver. Cuenta que una de esas vacaciones fue la más larga y la más agradable en la existencia del compositor; bailó con ella, disfrutó de su compañía, de sus mimos, de los paseos al campo.
La noche previa a su partida, le escribió: “Ansío poeta ser/ y darte mi querer/ en prosa o verso hacer/ lo que siento por ti mujer/ dicha para mí fue/ la noche que contigo bailé/ tu fino talle estreché/ yo que en mi vida soné/ a quien tendrá que alagar mi alma/ en mi vida otra mujer no existe/ no habrá en mi paz ni calma/ si la calma y la paz/ tu sola fuiste/ si mis versos te causaran enojos/ perdón te pido/ calla y respeta/ que al leerlos con tus negros ojos/ piensa y medita que no soy poeta”. Los versos jamás llegaron a su destinataria.
El joven compositor, se brindó acompañarla en el viaje de Padcaya a Tarija, durante el trayecto, Luis Achá Martínez permanecía callado, razón por la que la muchacha le preguntó el motivo de su tristeza y el poeta solo atinó a contestarle “Tú eres la culpable”. A su retorno a Padcaya, escribió la cueca “La culpable”, algunos días después, ingresó al concurso “Phillips” de la canción, donde el tema fue interpretado por “Los cantores del Valle”. La cueca fue finalista y programada para ser interpretada en la final a realizarse en la ciudad de La Paz.

La vida de Luis tras
componer la cueca

La cueca “La Culpable”, dice así: “la culpa de mi locura/ la culpa eres tu/ me trataste con dulzura/ con paciencia solo tú/ insomnio tengo en la vida/ nomás por ti mujer/ tú tienes, tienes la culpa/ de mi horrible parecer/ tus ojos, tus labios/ tu dulce mirar/ han hechizado mi alma/ y no hago más que llorar.
Magnetizado, obsesionado por la muchacha, los días y las noches tenían su nombre, por ello luego escribió la cueca “Padcayeñita”, pero como el tiempo era lento, cruel y desesperante, su amor se desbordaba en versos, así también escribió: “Tu ausencia” (cueca).
Sin embargo, los días, meses y años transcurrían inexorablemente, su situación de maestro era precaria y económicamente débil, más aún, debía cooperar con su familia. A él le era imposible viajar y peor vivir en La Paz, pues las condiciones en esa ciudad eran otras, muy diferentes a la suya.
Así, las posibilidades del encuentro con otro amor, no tardaron en llegar para la muchacha de su vida, por tal motivo, su romance se resquebrajó y terminó rompiéndose. Pasado el tiempo, la joven retornó a Padcaya a contraer nupcias con su novio oriundo de Santa Cruz. Ante aquella impotencia, nació la cueca “Huérfano de amor”; luego le siguieron otras composiciones expresadas en bailecitos, cuecas y canciones de amor y desamor; asimismo, aquellas que le cantan a la tierra chapaca, a los niños y a la madre.
La población de Padcaya, le resultó pequeña, vacía y triste. Un día, decidió trasladarse a la ciudad de La Paz a fin de titularse en la Normal Superior “Simón Bolívar”, de tal manera, aprendió a leer y escribir música, entre sus condiscípulos de estudio, estuvo Andrés Rojas, destacado compositor de “Morenadas”
Luis Achá Martínez, estudiaba en las mañanas y en las tardes ejercía la docencia; cuenta que componía canciones en el trayecto de la Normal a la Escuela donde trabajaba, a lo largo de su ejercicio docente, compuso muchísimas rondas infantiles a fin de llenar los vacíos musicales de la enseñanza básica.
Cuenta que de los 33 alumnos que ingresaron a la normal, sólo egresaron seis maestros de música. El año 1975 fue becado por la OEA para estudiar en el Conservatorio de Música de Buenos Aires, mucho le ayudó la práctica docente y la experiencia musical que había desarrollado. Allí se destacó en la interpretación de la Flauta dulce y se graduó con distinciones. El compositor tiene en su haber alrededor de 80 composiciones musicales, registradas en Sobodaycom y grabadas por “Los cantores del Valle”, “Grupo “Amancayas”; Gladys Moreno; Caluyo Pérez (piano), “Las Voces del folklore”, Conjunto de Jazz “Tiwanaco Bras” y varios oros grupos musicales del país y el exterior.
Lastimosamente, los altos costos de traslado, impidieron que sus ejecutantes y su autor puedan asistir, de tal manera que ganó el tema instrumental de Mauro Nuñez (1969). Mientras tanto, el tema pegaba muy hondo en el sentimiento chapaco. Al año siguiente, la muchacha retornó a su pueblo, para entonces “La culpable” ya era popular y muy conocida en todo el país.

DETALLES SOBRE
LA VIDA DE LUIS
ACHÁ MARTÍNEZ

Su primera cueca

En cierta ocasión, salió de excursión con un grupo de amigos, estudiantes universitarios en otras ciudades de Bolivia y del exterior, se instalaron en un lugar pintoresco, casi paradisiaco, sin embargo, los jóvenes no le encontraban gusto ni sabor a la campiña, reiteradamente argumentaban que no había motivo para volver a la tierra que los vio nacer, a no ser por el amor a sus padres y familiares. Esa noche, a la luz de una vela, escribió “El jardín de las flores”. Fue su primera cueca.

Compositor y docente

Mejoró el sistema de enseñanza musical, conseguía que los niños aprendieran mientras jugaban. Fabricó zampoñas y otros instrumentos musicales que facilitaron el aprendizaje. Luis Achá Martínez, estudiaba en las mañanas y en las tardes ejercía la docencia; cuenta que componía canciones en el trayecto de la Normal a la Escuela donde trabajaba.

El amor de su vida

Pero ya de maestro, el ejercicio de la docencia, lo llevó a prestar servicios en la ciudad de Tarija, ocasión en la que formó parte del plantel fundador del Kindergarten “Oscar Alfaro”; luego trabajó en San Lorenzo y, finalmente en el año 1962, fue trasladado a Padcaya; debido al vacío existente en canciones y rondas infantiles. Fue en esta población en la que conoció a una joven muchacha, oriunda de Padcaya, que estudiaba en la ciudad de La Paz y que había llegado de vacaciones.

jueves, 28 de abril de 2016

Reconoce trayectoria del Trío Oriental



El pleno de la Cámara de Senadores aprobó, por unanimidad, una Declaración Camaral en reconocimiento del Trío Oriental, por sus 50 años de trayectoria musical.

“(La Cámara de Senadores declara) rendir un justo y merecido homenaje al Trío Oriental, en conmemoración a sus 50 años de trayectoria musical, celebrados el 14 de enero de 2016, contribuyendo día a día a la exhibición de nuestra cultura”, resalta la Declaración Camaral aprobada.

Los Taquipayas celebrarán 45 años de vida artística en Teatro Municipal

El grupo folklórico- humorístico Los Taquipayas se presentará el próximo 5 y 6 de mayo en el Teatro Municipal “Alberto Saavedra Pérez”, a horas 19.30 horas, en celebración de los 45 años de trayectoria artística.

Los Tiquipayas, caracterizados por combinar música y chistes en sus shows, explican que a tiempo de repasar los éxitos que han cosechado a lo largo de su carrera musical interpretarán, en forma primicial, algunos temas de su reciente producción discográfica, que se entregará próximamente.

Justo Ponce Cruz, primera voz y fundador del legendario grupo, afirma que el espectáculo está dividido en dos partes: la primera, con folklore del norte potosino y, la segunda, de carácter más “doméstico”, con la ejecución de ritmos y canciones acompañadas por instrumentos electrónicos, como teclados y otros, que junto a cambios de vestuario y coreografías reforzarán su puesta en escena.

Asimismo, el compositor explicó que los músicos tienen por objetivo enfatizar la parte vocal e interpretativa en relación a diversos ritmos del país, como cuecas, taquiraris y otros, en conjunción con la integración de instrumentos de viento variados como temples, guitarras y charangos, sin dejar de lado la picardía y amenidad que los diferencian de los demás artistas del acervo autóctono.

Asimismo, comentó que durante la amplia trayectoria que sobrepasa las cuatro décadas desde su fundación, en 1970, la conformación ha sido semillero de grandes artistas y que, con el transcurso del tiempo, incluye a nuevos talentos jóvenes capaces de aportar un aire renovado al trabajo de la agrupación.

Entre los méritos acumulados en su historia, Los Taquipayas obtuvieron numerosos galardones y reconocimientos, al mismo tiempo de haber participado en importantes festivales a nivel nacional e internacional, entre los que destacan giras por Europa, Estados Unidos y América Latina, además del Festival Internacional del Humor y Folklore en Chile, Inti Raymi en Perú y una presentación en la Universidad de Georgetown, en Washington.

Los premios “Bandera de Oro” concedida por el Senado nacional en el año 2000 y la condecoración al “Mérito Cultural”, también de la Cámara de Senadores en 2015, fueron otorgados en reconocimiento a su aporte al folklore y música nacional.

Entre las anécdotas que el grupo rememora con sentido del humor, figura el período de la dictadura, época en la cual no podía realizar chistes ni indiscreciones relacionadas a los gobernantes de turno, lo cual los llevó a crear formas disimuladas de bromas alusivas a los personajes de ese momento.

La agrupación está conformada actualmente por Justo Ponce Cruz (dirección, cuerdas y primera voz), Cristóbal Serna Sánchez (percusión y tercera voz), Isaac Ramírez Cruz (guitarra y segunda voz contraalto) y el nuevo integrante José Luis Blanco (vientos y octava voz).