miércoles, 3 de mayo de 2017

Kalamarka ofrece lo mejor de sus canciones

Este viernes 12 de mayo el grupo Kalamarka presentará sus mejores canciones, un repertorio amplio que tendrá una duración de tres horas de concierto en el Teatro al Aire Libre. La cita es a partir de las 20.00.

Hugo Gutiérrez y Rodolfo Choque Quispe anunciaron el primer y único concierto que darán este año en la sede de gobierno.

Rodolfo Choque (voz y charango del grupo) contó que hace tres años que no se presentan solos en el país, “Lo que hicimos fue formar parte de conciertos, obras y ahora creemos que es el momento de presentarnos con lo mejor de nuestras canciones”, comentó.

El repertorio está integrado por 32 canciones que serán interpretadas durante tres horas. “Fue una elección difícil. Tenemos público muy nostálgico que siempre nos pide piezas especiales, han elegido de una lista de 60 canciones para esta ocasión”, dijo Choque.

Gutiérrez aseveró que será un concierto inolvidable para el público. Kalamarka significa “ciudad de piedra” en aymara. El grupo se ha destacado por la recuperación de la música andina, con el tiempo creó su propio estilo en arreglos musicales originales.

martes, 2 de mayo de 2017

Los Jatun ahora promocionan su morenada "Con el orgullo de mi tierra"

Con la llegada del líder del grupo "Los Jatun", Erbe Del Barco Gamarra empezó en la Capital del Folklore de Bolivia la promoción de su trabajo, donde destaca la canción en ritmo de morenada "Con el orgullo de mi tierra", una composición de Gerardo Yañez y dedicada a la Morenada Central Oruro fundada por la Comunidad Cocanis.

El músico orureño realizó la visita a varios medios de comunicación, primero promocionando su caporal "Y que pasó", donde se demuestra la versatilidad del grupo, al mostrar una fusión de ritmos, que vuelven a las canciones más comerciales, donde comparten el tema con un cantante de reggaetón Roy Ferreira.

"Estamos trabajando en un país que recién está conociendo el ritmo que nosotros ejecutamos, entonces tenemos que hacerlo más comercial, es la única razón, no queremos distorsionar, queremos hacerlo más comercial en el mercado que trabajamos", destacó Del Barco.

El grupo "Los Jatun" tienen su residencia en el país vecino de Argentina, y es uno de los más cotizados, no solo por residentes bolivianos, sino por aquellos que empiezan a gustar de los ritmos que logran al fusionar los estilos, pero para la canción "Con el orgullo de mi tierra", mantuvieron la esencia de la Morenada, junto a la compañía del cantautor orureño Álvaro Álvarez.

"Es un lindo proyecto, porque yo como orureño siempre voy a querer que las personas que consumen nuestra música, conozcan qué es Oruro, y aparte de eso, es lo más significativo de lo que es la devoción a Nuestra Señora del Socavón y agradecer a la directiva de la Morenada Central de la Comunidad Cocanis, que han apostado en el grupo para hacer este video", refirió Del Barco.

El video ya se puede apreciar en las redes sociales desde hace un mes, pero Del Barco vio necesario promocionar el mismo su material, para que pronto ya saquen el disco "Más Jatun que nunca", por lo que quieren el apoyo del público boliviano.

El grupo Ajayu Jacha recoge más triunfos a nivel internacional

A través de su cuenta en el Facebook, el grupo Ajayu Jacha muestra su alegría al seguir cosechando triunfos a nivel internacional, en esta oportunidad gracias a la nominación del Premio Latinoamericano de la gestión 2017, por su más reciente disco "Morir bailando".

Si bien el nacimiento del grupo Ajayu Jacha, se produjo en Buenos Aires - Argentina, las raíces de este conjunto de música folklórica boliviana, es en Oruro Bolivia, cuando nace el proyecto Los de Ajayu, pero ahora con nueva visión, esperan generar más expectativa a nivel internacional, con su premisa "Una manera distinta de hacer folclore y a la vez, una manera distinta de hacer cumbia".

Actualmente el grupo está integrado por Vladimir Octavio Centellas Andia (charango y voz), Alejandro Peredo Tórrez (voz), Pablo Azurduy (saxofón y coros), Abel Adalid Yáñez Delgado (DJ), Manuel Bustamante Zotelo (animación y güiro), Miki Tames (trompeta) y Dyeguito Vargas (vientos, animación y coros).

El grupo nace a la luz pública el 23 de Noviembre de 2015, con una fusión única para hacer folklore, como una nueva tendencia en el mundo musical argentino, por lo que apostaron también a utilizar ritmos tropicales en algunas producciones, para abrir el mercado del vecino país.

La fórmula les sirvió, porque a menos de dos años de su creación, ya tienen el apoyo de gran parte de los seguidores de los ritmos folklóricos bolivianos, y muestra de ello son las nominaciones y premios que vienen consiguiendo.

"El grupo Ajayu Jacha en noviembre cumple recién dos años, y ya se lograron 3 premios internacionales el 2016, dos festivales nacionales argentinos, una gran gira por Bolivia, y este 2017 nominados a este gran premio y nuestro primer disco ´Morir Bailando´. Trabajando seriamente con respeto y amor a nuestro público se logró todo, gracias mil", refiere el líder del grupo, Vladimir Octavio Centellas Andia.

Grupo Tawa y su amor por la tierra de Challapata

Durante la Fexpo Andina que se desarrolló el fin de semana en la ciudad intermedia de Challapata (Oruro), con sus canciones que muestran el amor por esta tierra, se dio a conocer el grupo Tawa, con canciones en diferentes ritmos dedicadas a esta hermosa región del país.

Uno de los integrantes del grupo Miguel Ángel Villanueva, expresó que con el poco tiempo que tiene su proyecto, ya tienen varios planes de seguir creciendo con el aporte de cada uno de los integrantes, grandes músicos que ya conocen el roce internacional, pero nacieron en Challapata.

"Somos challapateños radicados aquí, y como agradecimiento a nuestra tierra, estamos presentando un material nuevo, estamos estrenando tres temas y en septiembre presentamos el disco entero", refirió Villanueva.

Tawa que significa cuatro en el idioma quechua, tiene un significado muy ancestral, porque existen cuatro puntos cardinales, a los que se les rinde el honor en cada ceremonia andina, además que cuando se trata de padrinazgo u otros acontecimientos, siempre debe haber cuatro personas, los padrinos y los ahijados.

El grupo se fundó el 23 de marzo y tiene la particularidad, que su principal compositor es el presidente del Consejo Municipal de Challapata, Crescencio Choque, quien ya aportó con tres temas en ritmo de cueca, caporal y Morenada, y se espera más contribuciones.

"Este material está dedicado netamente a Challapata, tenemos un compositor, que es el presidente del Concejo Municipal, Crescencio Choque, que compuso una Morenada, una cueca y un caporal, que es un trabajo muy sacrificado, por el cariño que tenemos a nuestra tierra Challapata", enfatizó Ariel Veizaga, otro integrante del grupo Tawa.

Se anuncia que para el 21 de septiembre, se desarrollará la presentación del primer disco del grupo, donde se mostrará siempre el agradecimiento a la tierra que los vio nacer.

El charango, un instrumento que no tiene límites



Pequeño y hasta humilde frente a su altanera colega, la guitarra, el charango es un instrumento musical que, hasta hace poco, parecía uno más de los que pintaban de melodías las canciones nacidas en los Andes pero ahora, en la cúspide de su gloria, demuestra que es capaz de vencer hasta el más difícil de los desafíos.

Aunque existen variaciones en el número, sus cinco cuerdas dobles le dan posibilidades infinitas. Además de los ritmos propios de la música andina, puede imitar sonidos de otros instrumentos al extremo de prescindir de ellos. Por eso, cada vez son más comunes los conciertos en los que los ejecutantes presentan canciones con el charango luciéndose solo, sin ningún acompañamiento.

Sin duda, el hombre que más exploró las posibilidades del charango y las multiplicó al hacer variantes que pasaron de osadas a increíbles es Ernesto Cavour, el artista que tiene todo un museo para demostrar la riqueza del instrumento andino. Los cambios no solo permitieron ampliar el espectro melódico del cordófono sino dar paso a instrumentos derivados, prácticamente nuevos, así que el maestro se convirtió, también, en un inventor.

Algunas de esas variaciones se vieron en la plaza 6 de Agosto de Potosí el pasado 6 de abril, en ocasión del Día Internacional del Charango. El quirquincho, que en el pasado era el más utilizado para la fabricación del instrumento, fue reemplazado no solo por la madera sino hasta por huesos que, compactados, son utilizados para su caja de resonancia.

Entonces, el charango no solo es un instrumento musical sino también un espectáculo visual ya que tanto en la caja acústica como en el clavijero pueden verse tallados o extensiones. En la feria de Potosí, el más fotografiado fue uno que reproducía dos cuernos cuyas puntas se abren en direcciones opuestas.

Pero los artistas advierten que el material ideal para un charango es la madera. Si bien el instrumento se poetizó con el caparazón del quirquincho, el interior de esa cubierta animal no puede darle la resonancia adecuada. “El mejor material para el charango es la madera y, cuanto más delgada es la madera, mejor es el sonido que se logra”, dice Elizabeth Ballesteros, exintegrante de los grupos femeninos Qolqe T’ikas y Bolivia y que es considerada, actualmente, la mejor charanguista de Potosí. Y, con esa opinión, es fácil deducir que un charango que tiene tallados en su caja acústica puede ser un adorno o pieza de colección, pero jamás acompañará a un artista cuando ejecuta el instrumento.

Ballesteros trabaja en una nueva adaptación para charango de la “Marcha turca” de Mozart. La canción es el tercer movimiento de la “Sonata para piano No. 11 en La mayor” del célebre compositor austriaco y, hasta hace poco, era consideraba exclusiva del ambiente sinfónico pero otro ilustre maestro, Eddy Navía, la sacó de los salones para regarla en los fríos aires andinos. Así, la “Marcha turca” en charango se convirtió en uno de los clásicos del famoso conjunto Savia Andina y hoy es uno de los desafíos para los ejecutantes del cordófono. Pocos pueden ejecutarla y se la pudo volver a escuchar en la clausura del XXI Primer Festival Internacional “Potosí cuna del Charango”, que se realizó en la Villa Imperial del 19 al 21 de abril recién pasados.

En esa ocasión, quien interpretó el famoso arreglo de Navía fue Manuel Cadenas, el hijo del presidente de la filial potosina de la Sociedad Boliviana del Charango, Antonio Cadenas, quien arrancó nutridos aplausos de la concurrencia. Fue cuando Ballesteros reveló que trabaja en una adaptación que busca acelerar todavía más los movimientos de Navía.

En su versión de piano, la “Marcha turca” es una melodía rápida porque imita el sonido de las bandas de jenízaros y eso la hizo difícil para otros instrumentos. Por eso es que se considera que la adaptación del excharanguista de Savia Andina es una hazaña. Empero, si la canción es difícil para piano, lo es todavía más en charango porque requiere rápidos movimientos de los dedos entre las cuerdas que son dobles; es decir, dos que van muy juntas, como si se tratara de una sola. Una interpretación más rápida es imposible, pero Elizabeth está empeñada en lograrlo. “La voy a estrenar en un concierto”, anuncia.

El festival

Desde hace 21 años, la Villa Imperial es la sede del Festival Internacional “Potosí cuna del charango” cuyo objetivo principal es reivindicar el origen del instrumento. Debido a su carácter internacional, cada año se invita a charanguistas del exterior y en la versión de 2017 se pudo apreciar el talento de Cristian Reyes, de Chile; Fredy Gómez, de Perú, y Miguel Vilca, de Argentina.

La participación de artistas de otros países permite comprobar que el instrumento tiene variantes según el lugar donde se lo interprete. Así, los chilenos se distinguen por la ejecución de cuecas en ritmo más rápido que las bolivianas; los peruanos utilizan el charango para yaravíes y melodías tristes, mientras que los argentinos pueden reemplazar al bandoneón cuando charanguean sus tangos.

Y ahí también se verifica el carácter ilimitado del charango: por más exótico que sea, no hay ritmo que un maestro no pueda adaptar a esa vihuela andina. Por eso, no es de extrañar que el instrumento haya sido mejor recibido en Japón que en otros países de América. Entre los más prestigiosos maestros del charango están Daiji Fukuda y Makoto Shisido, este último integrante de los Kjarkas.

Con la variante de ritmos, el internacionalismo del festival potosino estuvo marcado y la gente que llenó todas las noches el teatro IV Centenario quedó encantada tanto con los visitantes como con los maestros bolivianos. “Consideramos que ha sido un éxito. Para nosotros esto ha sido muy satisfactorio y nos da fuerzas para organizar mejor las siguientes versiones”, dijo Antonio Cadenas.

Los invitados solo tuvieron palabras de elogio para el festival de 2017. “El nivel de este año ha sido altísimo. Los charanguistas de aquí, de Potosí, deben estar orgullosos porque se han preparado muy bien. Todo el pueblo potosino debe estar orgulloso de sus propios charanguistas”, dijo el chileno Cristian Reyes. El único invitado que no pudo asistir fue el maestro potosino Donato Espinoza, que radica en la Paz. Mediante fotografías y un mensaje grabado que fue enviado por redes sociales, explicó que se enfermó de repente y debió internarse en el hospital Arco Iris de la sede de gobierno. “Tengo todo el interés de ir uno de estos días y brindarles un concierto con todo el cariño de este charanguito potosino, charanguito boliviano”, dice en el mensaje con una voz que podía notarse algo raspada. Y si no pudieron suplir la ausencia de Donato, los otros invitados brillaron por lo que son, maestros del charango con nombre y luces propias. Uno de ellos, que tuvo el privilegio de cerrar el festival, fue Saúl Callejas que, tras el cierre, debió tomarse fotografías con la gente y firmar autógrafos durante varios minutos.

Al dejar el teatro, los charanguistas no se imaginaban que la jornada de cierre se repetiría, así sea en privado, en “Michi Wasi”, un pub potosino que funciona en la calle 1º de Abril y, según dicen sus administradores, está abierto a las iniciativas culturales.

Allí se fueron los artistas que literalmente llenaron el local y empezaron a ejecutar el charango, uno tras otro, con la confianza de encontrarse entre hermanos.

Entonces fue posible comprobar que la hermandad artística no es de dientes para afuera ni por puro formalismo. Los charanguistas tocaron para ellos y se lucieron. Manuel Cadenas volvió a sorprender con su versión de la “Marcha turca” y Fredy Gómez casi arrastra al llanto con sus tristes ayacuchanos.

Saúl incluso dejó el charango por unos momentos y tocó la guitarra. Pero el que los une es el cordófono andino, ese que nació en Potosí en el siglo XVI y que ahora se expande melódicamente por el mundo porque —comprobado está— no tiene límites. •

Nació en Potosí

El domingo 26 de febrero de 2006, cuando el cantante irlandés Paul David Hewson visitaba Chile, el entonces presidente de ese país, Ricardo Lagos, le regaló un charango afirmando que ese era un instrumento musical chileno.

Hewson es famoso en todo el mundo. Conocido por su nombre artístico de Bono, es el líder y vocalista del grupo U2 y se vio envuelto en una polémica debido a que el Gobierno boliviano reaccionó frente a lo sucedido y aclaró públicamente que el charango es de este país.

La reacción estuvo encabezada por el entonces viceministro de Cultura, Edgar Arandia, quien envió una carta a Bono con los argumentos de la Sociedad Boliviana del Charango (SBC) que sostiene, desde siempre, que el charango tiene su origen en esta parte de América.

La polémica no es nueva.

Debido a que el charango se extendió por los países andinos, se adaptó a sus ritmos y adquirió formas variadas. En la década del 70 del siglo XX, Perú, Chile e incluso Argentina se adjudicaban la paternidad del instrumento.

Más allá de las referencias de los cronistas coloniales, que no son del todo explícitas, Perú se apoyaba en la evidencia de las portadas de algunos de sus templos en las que aparecen sirenas charanguistas cuya antigüedad corresponde al siglo XVIII.

Sin embargo, en Potosí existen hasta dos templos en los que aparecen esas sirenas. Uno de ellos es el de Salinas de Yocalla, que data de 1747, y el otro es el famoso templo de San Lorenzo de Carangas, ubicado en la capital potosina, que comenzó a construirse en 1548.

La defensa del charango motivó el nacimiento de la SBC, el 6 de abril de 1973. Los fundadores de esta sociedad fueron Ernesto Cavour, William Ernesto Centellas y Abdón Cameo, quienes tenían el propósito de defender al instrumento andino como patrimonio cultural boliviano. Con esa finalidad se dedicaron a investigar y presentaron los resultados de sus trabajos en congresos internacionales convocados por la SBC en la que otros artistas, incluso de Perú y Chile, se rindieron ante la evidencia.

Tras largos años de investigación, Cavour publicó en 1980 el libro “El charango. Su vida, costumbres y desventuras”, en el que no solo demuestra que el charango es boliviano sino que nació en Potosí en el siglo XVII.

El maestro refiere que en el año 1616 Potosí contaba con un coliseo para representaciones de teatro indígena y obras de clásicos españoles en el que artistas cantaban y bailaban al son de vihuela o guitarras, “instrumento que se adentró al corazón del nativo boliviano y dio origen al charango después de librar procesos de aculturación o transculturación”.

Detalló que el charango boliviano tiene su origen en la antigua vihuela de mano, cordófono español introducido a la América durante la Colonia, época en la cual la Villa Imperial de Potosí empezaba a surgir a consecuencia del descubrimiento de la plata en el famoso Cerro Rico.

Debido a la explotación de la plata, Potosí era el centro económico del mundo conocido en el siglo XVII y, por eso, las artes también se concentraban en esa ciudad. Fue por eso que Francisco Tito Yupanqui talló la imagen de la Virgen de Copacabana en la Villa Imperial y aquí escribió Alonso Barba “El arte de los metales” que sigue siendo el manual básico de la metalurgia.

En Potosí nació el barroco mestizo y la vihuela se convirtió en charango. Así, el instrumento fue llevado a otros lugares del Virreinato del Perú, que lo adoptaron como propio.

Hoy en día, Potosí reivindica su condición de cuna del charango con un festival anual y un conjunto de leyes que incluyen el decreto del 21 de julio de 2006, que lo declara patrimonio cultural de Bolivia, y la declaratoria del 6 de abril como día internacional de ese instrumento en homenaje a la fundación de la SBC.

La ordenanza municipal que declara a Potosí como cuna del charango fue elevada al rango de ley municipal en este abril.



lunes, 1 de mayo de 2017

Las coplas de doña Encarnación



En el momento menos pensado y mientras realiza sus labores rutinarias, la inspiración le llega y con ella, las letras de una copla. Así compone Encarnación Lazarte Zurita, la mujer que llevó a varias regiones del país los populares versos que se escuchan durante las fiestas de Carnaval, Pascua, Santa Vera Cruz, Espíritu y Todos Santos, estrofas que nacen en su regodeo constante con la naturaleza.

Ha terminado de ordeñar a las vacas; gorro, manta y buzo la cubren de la brisa, mientras su hija y su esposo trabajan en la recolección de alfa. Dicen que la Mamá Encarna, denominativo que le dieron porque es la máxima exponente de las coplas, nació cantando. Desde pequeña y cada vez que su padre Emeterio tocaba el acordeón, ella lo acompañaba con su peculiar voz, delgada, pero capaz de acomodarse a cualquier tonalidad. Hoy, a sus 79, en uno de los rincones de su vivienda ubicada en Villa Porvenir, municipio de Cliza, recuerda que pasó tiempos muy duros junto a sus padres y aun después de casada. “Mis cantos son alegres, pero mi vida es triste”, asegura al recordar algunos pasajes de su existencia marcados por la carencia de dinero. Hoy Mamá Encarna vive de la agricultura, la producción de leche y quesillo, de la venta de pichón de paloma y sus huevos, y también de la venta de sus discos.

Su certificado dice que nació el 27 de marzo de 1938, en Sunch’upampa, Cliza, en la provincia Germán Jordán de Cochabamba. Es la mayor de 10 hermanos, pero solo ella desarrolló el gusto por el canto que no fue heredado a nadie; Encarnación recuerda que su papá tocaba el acordeón mientras su madre, María Zurita, tenía preferencia por el baile. El lugar donde vive actualmente era una hacienda, “he conocido patrones”, asegura y relata que su padres trabajaban para el dueño del lugar mientras la familia sufría carencias, hasta el punto de no tener qué comer y qué vestir. Pero después de 1952, su vida mejoró. Siempre le permitieron cantar aunque nunca fuera del pueblo. Sin embargo, cuando Encarna cumplió 25 años el 2 de mayo de 1963 escapó de casa para participar en la fiesta de Santa Vera Cruz, lugar al que su papá le había prohibido asistir.

Ella cuenta que salió de Cliza caminando, y que en el recorrido encontró a dos jóvenes que también iban a cantar; animadas, las amigas buscaron músicos y se presentaron en la fiesta. Tomaron chicha y al calor del elixir entonaron sus coplas a viva voz. Eran varias las mujeres que cantaban pero ninguna como Encarna, y su voz quedó registrada en una cinta. “Cantá, te vamos a grabar”, le dijo aquella vez el productor y empresario Laureano Rojas, quien no preguntó su nombre ni de dónde venía.

A lo largo de su carrera ha recibido innumerables reconocimientos, aunque el sello para el cual grabó sus mejores temas nunca pagó lo que debía.

Terminada la fiesta y al no saber cómo encontrarla, Laureano la buscó durante tres meses por todo el valle alto; las estrofas grabadas se difundieron en radios locales, ofreciendo una recompensa a quien ubicara a la jovenzuela dueña de aquella hermosa voz. Y cuando la encontró, comenzó su fama pero también su calvario. Si bien hacía lo que más le gustaba en la vida, que era cantar, nunca recibiría remuneración alguna que la ayudara a salir adelante. Con la cabeza agachada, el semblante triste y sosteniendo sus manos, Encarna relata que en 1963 grabó el primer disco junto a los músicos Ananías y Abel Rocha. También ese año firmó un contrato con la disquera Lauro Records por cuatro temporadas, pero el documento la mantiene hasta ahora “presa”.

El dueño de la disquera le prometió un salario, y si moría habría una renta para sus hijos, pero nunca vio el dinero. Le ordenaban cantar, muchas veces ella se molestaba y con el afán de evitar peleas les decía que “no había chicha” para inspirarla. La llevaban a todo lado, especialmente a las minas de Oruro y Potosí. “Ahí la gente me regalaba algunas frutas y verduras, pero no podía ni comprarme una pollera”, dice mostrando sus ropas. Una vaca, y en dos ocasiones útiles escolares para sus hijos, fue lo único que recibió del empresario, que además de obligarla a cantar, registró las coplas, cuecas y huayños bajo el sello discográfico de su propiedad. “Me ha engañado, ¿no?”, dice y cuenta que aprovecharon su analfabetismo además de que tampoco habla castellano. De lengua quechua, Mamá Encarna siempre se ocupó de las labores del campo; durante esta faena, cuando iba a cortar alfa, fue “robada”, como se acostumbraba entonces, por Ángel, su esposo. Ocurrió a sus 37 años, “mayor, ¿no?”, expresa y un saludo interrumpe la plática. Es don Ángel, que luego de ver a su esposa, se marcha a trabajar. Llevan 42 años juntos; al principio, él no dejaba que Encarna cante pero al ver que no se ganaba mucho con la agricultura, le permitió hacerlo. “Por la plata me mandaba”, cuenta ella, además de confesar que solo la puede acompañar con silbidos pues no toca ningún instrumento musical. La pareja tiene tres hijos: Teresa, de 40 años, que vive con ella; Hortensia, de 39 que reside en España, y Pedro, de 37, que radica en Estados Unidos. Ninguno gusta de la música o el canto, según Teresa, porque esta actividad solo trae “perdición”. Por eso ella tomó otro camino y asiste a una iglesia evangélica.

Teresa dice que le desagrada mucho la actividad artística de su madre, pero “si a ella le gusta, que haga lo que le gusta”. Uno de los problemas es la infaltable chicha que se consume en las fiestas donde se presenta, a lo que se suman los celos de don Ángel que ocasionan riñas, desde entonces hasta ahora, cuando los varones piden canciones en medio del lisonjeo a la cantora. “Voy a cantar hasta que me muera, en quechua, chuita (clarito)”, manifiesta la coplera, quien al recorrer su vivienda y cultivos, al dar de comer a las vacas, ordeñarlas, o al alimentar a conejos, gallinas o palomas, compone. “Las canciones son de mi mente, de todo lo que escucho y veo”. Inspiración no falta pues en la casa tiene a quienes cantarles. Arriba de las conejeras, sobre el techo, ollas de barro cobijan a sus palomas o urpis, como se les dice en quechua a las aves y también a las mujeres, “cuando se les habla con cariño. Viéndolas en los árboles y escuchando la bulla que meten en la mañana, me he inventado una canción, Urpi”. Esta es una de sus primeras cuecas que también fue grabada por el grupo Amaru. Y no es la única. De acuerdo con información recopilada por Vimar Chire Heredia, músico y fundador del Centro Takina Wasi, destinado a la recopilación de material discográfico, canciones de Encarnación forman parte del repertorio de Amaru (Urpi) y de los afamados Los Kjarkas (Palomitay), quienes atribuyen esas letras a Laureano Rojas o a la disquera Lauro. “En la revisión que realicé del material, pude confirmar que estas canciones son de ella y fueron grabadas por otros grupos, que no reconocen su autoría”, afirma Chire.

Encarna. Sus familiares se refieren a ella como la Mamá Encarna, denominativo que le dieron porque es la máxima exponente de las coplas.

Plagios

Urpi es parte del disco Cuecas y Carnaval de 1966 y es interpretada por Amaru desde 1992. La canción fue rebautizada como Urpi qochalita y es el cuarto tema del álbum Amaru, alto nivel en folklore. Esta cueca también es cantada por Martha Soto y el grupo Herederos, que la presentan como propia “con algunos cambios en las estrofas”, explica el investigador. En el caso de Palomitay o Torcaza, nombre original de la cueca compuesta en 1969 y que es parte del disco Carnaval alegre, es interpretada por Los Kjarkas, que grabaron la canción en el disco Kjarkas desde Japón, cuya letra es atribuida, también, a Laureano Rojas. Este tema también figura como composición de diversos autores como Marina Claros, Marina Torrico, Pascual Cano, Macario Pinto y Ramiro Alcócer, que realizaron algunos arreglos y cambios en la letra para presentarla como de su autoría.

La socióloga Tania Suárez, cuya tesis se centra en la copla valluna, contó que Lauro registró 30 discos como suyos, entre cuecas, huayños y, sobre todo, coplas. Estas últimas, casi todas compuestas por Encarnación, son reproducidas por otras copleras y copleros con algunos arreglos. “Ella compone, si bien el ritmo es genérico, las letras las inventa, las saca de su diario vivir y sirven de matriz para las composiciones de otros artistas”, explica Suárez.

Uno de esos fenómenos es la copla titulada Burrituymanta waq’ani. Cuentan que Encarna debía grabar un disco pero no llegó a la disquera porque su burro, que la llevaba a la ciudad, murió. Alarmado, Laureano la visitó para ver qué había pasado, entonces la encontró llorando y cuando preguntó, ella contó lo ocurrido y ahí nació la copla que dice: “Waqani waqani, chaipis burritullayman waqani (si lloro, solo lloro de mi burrito)”. Así son las composiciones de la mujer que “encarna” en las coplas sus vivencias, aquella que nunca tuvo un sueldo pero gana algo de dinero con sus discos, que curiosamente los compra al sello Lauro para revenderlos en sus presentaciones. “Me vende a seis y yo vendo a Bs 10, él me dice a 20 vendé, pero quién me va a comprar”. Con todos los ahorros logró adquirir un terreno y construir habitaciones a medias aguas. Hace dos años, en 2015, al menos 300 personas invadieron su terreno e intentaron quitarle el sitio donde cultiva maíz choclero.

Al recordar ese pasaje y las veces que fue víctima no solo del destrozo de sus cultivos, sino también de agresiones físicas, sus lágrimas no pueden ser contenidas. Por varios años juntó cada centavo fruto de las presentaciones. “Cantando me he comprado y la gente no cree, si no trabajo, ‘¿con qué dinero has comprado?, ¿buena cantante te crees, con eso has comprado?’, me decían, no respetaron nada, ni mis sembradíos, entraron con máquinas y he rogado que no me quiten”. La pugna duró varios meses y al final logró evitar el loteamiento. Sus tierras no están amuralladas por falta de dinero, solo la casa que tiene algunos cuartos de adobe y otros de ladrillo. En el recorrido muestra algunos de sus reconocimientos que están colgados en las paredes de la vivienda. En la cocina, tiznada por el humo, un fogón y leña hacen posible el almuerzo, p’uti de chuño y papas blancas, que comparte con sus visitas.

Mamá Encarna es una mujer sencilla en su trato, capaz de acoger a la gente a pesar de sus carencias y no pedir nada a cambio. Nunca reclamó a Lauro que vendió más de 5.000 discos y evitó pagar regalías a la compositora, tampoco a las autoridades departamentales o municipales, que en los últimos años le entregaron un reconocimiento por su arte, y nada más. “Qué voy a pedir, nada me van a dar, la gente más bien me va a criticar si pido algo”, cuenta y afirma que no tiene ni un disco grabado en Lauro. “Solo escucho en la radio y a ratos canto, bailo también, a veces lloro de emoción al recordar”.



Los Kjarkas darán serenata a mamá


Los Kjarkas se encuentran de gira por Perú, donde deleitarán al público en más de 10 presentaciones en Juliaca, Arequipa, Cusco, Ayacucho y Lima, entre otras, pero llegarán al país para celebrar el Día de la Madre en Santa Cruz el 19 de mayo en el salón Guarayo de Fexpocruz.
En esta oportunidad presentarán parte de su nuevo material discográfico titulado 45 años, La leyenda viva, además de su ya tan aclamado repertorio musical.


Las entradas ya están a la venta y tienen un costo de Bs 300 (súper vip, en mesa) y Bs 200 (las primeras 500 sillas y general). Las reservas se las puede realizar al 780-08515.


“Ninguna canción se parece a la otra. Están pacientemente cocinadas durante cinco años, que son los que duró el proceso de composición, arreglos, grabación, mezcla y masterización que, dicho sea de paso, se los efectuó con tecnologías innovadoras y en estudios profesionales de alta calidad”, comentó el líder de la agrupación, Gonzalo Hermosa.


El nuevo disco, que fue lanzado en septiembre de 2016, no deja de lado el romanticismo de la balada boliviana, expresada en el chuntunqui, con la magistral interpretación de Elmer Hermosa y que está más competitiva que nunca con la canción Te vine a ver, cuyo videoclip fue grabado en Europa.
Charango, instrumentos de viento y los tradicionales coros, son algunas de las herramientas que se emplea en cada una de las 12 canciones que componen este disco.