domingo, 10 de enero de 2016

Murillo, un músico entre la tradición y el futuro boliviano



Con una profusa formación musical en la interpretación de instrumentos de viento y percusión, así como una floreciente carrera como constructor de instrumentos, Marcelo Murillo es un joven músico chuquisaqueño que en la actualidad trabaja en la revalorización de la cultura boliviana entre los hijos de los migrantes bolivianos en Buenos Aires.

“Comencé a estudiar música a los seis años en Sucre en el Centro Cultural ‘Los Masis’, posteriormente en la Carrera de Artes Mariscal Sucre, luego el Conservatorio Nacional de Música en La Paz y en la actualidad una licenciatura en Buenos Aires”, contó Murillo, en tono de sincera humildad.
Ahora tiene 35 años y está al frente de un proyecto de la cooperación holandesa en Argentina, que le permitió abrir un taller de música folclórica boliviana dirigido a niños e hijos de migrantes bolivianos.

“Hemos tenido gran aceptación en la villa donde estamos situados, por ende queremos llegar a más niños este 2016, pero con una idea más grande, es decir, más tipos de instrumentos, más estilos de música” remarcó. “En 2015 trabajamos con alrededor de 35 chicos y cerramos la gestión presentándonos en una iglesia de una de las comunidades bolivianas, donde interpretamos chuntunquis navideños tradicionales chuquisaqueños", relató.

UN MÚSICO VERSÁTIL
Entre algunas de las presentaciones que Murillo rememora en su carrera, se encuentra el ser invitado a acompañar a Luzmila Carpio junto a otros destacados músicos bolivianos como Óscar García, como también actuar junto a grupos como Ensamble Acústico Sonata, Gustavo Orihuela Jazz Quartet y Danilo Rojas Jazz Trío.

“El año pasado fui invitado por un gran pianista, Danilo Rojas que viene desde Australia, estuvimos en distintos escenarios, el más importante, el teatro Alberto Saavedra Pérez. Posteriormente cerrando el Festijazz 2015 estuvimos con Gustavo Orihuela Jazz Quartet mostrando versatilidades de ritmos y músicas del mundo, representando con Gustavo a nuestra querida Sucre”, destacó.

Pero la inquietud creativa de Murillo traspasa la carrera de instrumentista, también desarrolló una línea de percusiones con el nombre de “Terrible Tambor”. Esta faceta de su labor musical ligada a la construcción de instrumentos le valió el Premio Eduardo Abaroa 2014.

TALLERES EN BOLIVIA
Antes de iniciar el ciclo anual del taller de música que dirige en Buenos Aires, Murillo informó a CORREO DEL SUR que esta semana llega a Bolivia, donde participará en distintos proyectos musicales y también educativos. Precisamente el miércoles en Santa Cruz ofrecerá un primer taller en Bolivia y aunque se tiene previsto dar otro en Sucre sobre percusión brasilera en el Centro Cultural “Los Masis”, la fecha aún no está definida.

“Los proyectos para adelante son varios todos relacionados con la música, varias giras a nivel nacional e internacional con distintos elencos, dictar clases de instrumentos, grabaciones con solistas. Con la lutheria crear instrumentos de exportación, ya estamos en los dos países, y la idea es abrirnos y expandirnos mucho más, siempre en beneficio de nuestras culturas y artes tradicionales. Y claro, seguir con el taller en Buenos Aires”, resaltó.

En Buenos Aires

“En 2015 trabajamos con alrededor de 35 chicos y cerramos la gestión presentándonos en una iglesia de una de las comunidades bolivianas, donde interpretamos chuntunquis navideños tradicionales chuquisaqueños”.
Marcelo Murillo
Músico


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