miércoles, 17 de abril de 2013

Cumpa Mico es el costumbrista y folklorista más pícaro en suelo chapaco

Si de tonadas chapacas se trata, nadie mejor que el Cumpa Mico, el folklorista más ocurrente de Tarija, que disfruta del baile y de la música, y que a la hora de hablar de su tierra y sus costumbres, prefiere hacerlo como tradicionalmente lo hace: con coplas:

“Bueno, primero a mí me dicen Cumpa Mico y no Don Cumpa Mico ¡jajajajay! Es que aquí en mi pago somos así. Me bautizaron como Edmundo Ávila Moreno, pero todos me conocen como Cumpa Mico, porque dicen que soy el más pícaro de Tarija, igual que la Viuda Negra o el Mico Mico. Y así como soy cumpa por los carnavales, están igual las cumpas o comadres que nacen en la chura Tarija donde cada época tiene su copla.

Cuando comienza el Año Nuevo, mis cumpas le dedican a las lindas mozas, a las flores y a los duraznos tonaditas como: Estas son las flores blancas/principios del Año Nuevo/a buscar amor se ha dicho/y amor que no tenga dueño. No hay instrumentos musicales en la época de Año Nuevo, pero en febrero aparece la caja y el erque que suenan lindo cuando uno dedica una coplita así: Casado soy/pero tengo licencia para querer/acaso el hombre se ha hecho/para una sola mujer.

Ya para cuando llega Pascua, tomamos el violín y la gente zapatea en San Lorenzo, Padcaya y Concepción, y muchos coplean: Como dicen que son Pascuas/como no hay nada/ despedirme de usted quiero/darle un abrazo/porque de esta que me vaya/no sé hasta cuándo será. De esas tonadas religiosas vamos hasta la Fiesta de la Cruz del 3 de mayo en Paichu y todo el valle, donde la música y mis cumpas cantan: Todos quieren hacer leña/de un árbol que está caído/apuesto a que no lo hicieran/de un árbol florido.

Ahora no les cuento qué hacemos en junio, porque hasta yo me enamoro con la Fiesta de los Enamorados y canto: San Antonio milagroso/por qué me tenís tan flaco/tú y tus fuman/yo no fumo porque no tengo tabaco. Y en julio todos le cantamos y bailamos al Tata Santiago en Salinas, Entre Ríos y Padcaya, aunque esta vez la tonada suena así: Soy hijo del tigre/de la pinta más menuda/y no la he dejar.

En julio también es la celebración de Santa Anita y los saicitos, los asaditos de chanchito y los alfajorcitos de los niños, hasta que en agosto todos caminamos 70 kilómetros para pedirle a la Virgen de Chahuaya. Después de la peregrinación, todos esperamos San Roque, el patrono de Tarija donde se baila cantando: Hoy me despido llorando/roque santo tu peregrino/echanos tu bendición/adiós glorioso divino. Acercándonos a octubre llega la Fiesta de las Flores con la elección de la reina del barrio El Molino y con tonadas de jóvenes dedicadas a las flores: Si pluma de oro tuviera/papel de plata comprara/con la sangre de mis venas/te escribiera.

En noviembre arreglamos las tumbas, preparamos la comida que le gustaba al difunto, después esperamos a las almas y, finalmente, festejamos Todos Santos. Por último en diciembre rendimos las tonadas que florecen como esta letra: Acérquese mi vidita/venga a sentarse a mi lado/un besito de su boca es lo que me han recetado/mira que estoy aranado/ y acabando de celebrar. Y los más pícaros se alistan para Año Nuevo y ensayando de esta forma: En esta noche de luna/vuela un sapo en la laguna/los otros quedan mirando/ al verlo volando sin pluma ajenas serán. Ahora les pregunto, ¿cuál será ese sapo sin pluma?”.

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